#Eternos Recordamos a las grandes figuras del fútbol regional. Ricardo Mansanelli, “El Negro Tico”

Glorias de nuestro pasado que quedarán en la memoria del deporte local, parte de ese listado interminable de cracks que parieron los potreros de nuestra zona. Porque siempre hay más historias por contar…. Por Nicolás Loza

Roberto Ricardo “Tico” Mansanelli

“Nací veinte años antes y me perdí la mejor época”

   Un virtuoso. Una zurda mágica. Un díscolo talentoso que nunca pudo ni quiso domar su carácter. Nació en el Sport Club y llegó a la Primera de General Paz Juniors. Múltiple campeón con Los Cachorros. Podía brillar en cualquier sector de la cancha aunque la “10” le calzaba a la perfección.

   Para toda la Villa será por siempre “El Negro Tico”, un crack irrepetible con tanto talento como para jugar y brillar en cualquier lugar de la cancha. Nació el día de primavera de 1957 y recuerda sus inicios en el fútbol diciendo: “Comencé a jugar a la pelota a los siete años… Acá en el barrio… Recuerdo que me invitó a jugar “El Patón” Pavoni en la canchita que había cerca de su casa (en cercanías del balneario de la Villa) y así empecé. En ese tiempo existía esa canchita, la del “remolino” o la del Mogote, en la Loma Colorada; y una más, al frente a lo que era el Supermercado Altas Cumbres, en la zona del Polideportivo”.

   De esos años de niñez y adolescencia rememora historias con olor a potrero como escenario de todo comienzo: “Mis compinches de aquellos años eran “Patón” Pavoni, “Giorgio” D’Alessandro, “Toti” Caliba, “Cachín” Larrahona, “Lolo” Maydac, Carlitos Avellaneda, “Kikín” Negrete… Jugábamos en todos los campeonatos que se hacían por acá y también en Saldán, en el Campamento Minetti, hasta que me integro al Sport Club”.

   Pronto comenzó a demostrar su enorme capacidad y siendo un pibe tuvo la gran chance de debutar en Primera en el Sport Club: “En el Sport yo me inicio jugando en la Sexta División que dirigía “Meno” Rodríguez. Pero me toca debutar en Primera cuando tenía 15 años, porque lo habían expulsado a Luis “Bocha” Maciel y tenían que reemplazarlo. Me acuerdo que vinieron “Meno” y el “Vasco” Menéndez y me dijeron que iba a debutar. Yo jugaba de 10, pero ese día debuté como central por izquierda al lado del Profe Rubén Sotomayor. Me animé a jugar porque tenía muchas ganas y además era un equipazo aquel del Sport… Me acuerdo que apenas empezó el partido se le fue el wing que marcaba a Sotomayor y escuché la orden: “Corte Mansanelli!!!” Para qué!!! Lo levanté por el aire en la primera jugada al rival!!!”.

   No sólo que no le tembló el pulso por debutar en Primera, sino que además se afirmó con una rapidez inusitada para un pibe de apenas 15 años: “Al segundo partido ya me tocó jugar en mi puesto, lo habían suspendido a José “Tancacha” Bustos y lo reemplacé haciendo dos goles aquel día. Mi lugar en la cancha era de 10. Jugué de 5 y también como central por derecha o izquierda, pero donde más cómodo me sentí siempre fue por izquierda, de 10, tal vez porque me gustaba tener mucho la pelota”.

   Rememora aquellos años de oro de la competencia regional señalando: “Eran años de una Liga Colón muy fuerte, con grandes equipos como Falucho, Ferro Postal, Talleres de Jesús María; de la Colonia estaban Pío León, Juventud Agraria, Bochas… De la Tirolesa estaba Sportivo… Era una época de grandes equipos y de grandes jugadores. Villa Allende, en ese tiempo, vivía un gran momento deportivo”.

   Cuando le proponen que se defina como futbolista le brota desde el alma hacer la descripción incorporando también rasgos distintivos de su personalidad: “Yo era un tipo al que no le gustaba perder ni jugando a las bolitas… Me destacaba porque sabía leer el partido. Yo paraba la pelota y limpiaba el juego, disfrutaba mucho de meter un pase gol. Era un 10 un poco raro, porque no era hábil, pero creo que era inteligente”.

   Pudo destacarse en el fútbol de la Liga Cordobesa en la época de vacas gordas del fútbol provincial: “La chance de jugar en Juniors surge cuando lo llevan a José Bustos desde el Sport. Yo fui con él. José jugó unos partidos y se fue. Yo quedé y tuve un buen paso por ese club. Eran tiempos en que la Liga Cordobesa disfrutaba de canchas llenas y de muy buenos jugadores. Yo trabajaba y entrenaba de martes a viernes, era muy sacrificado, pero lo disfrutaba mucho. Recuerdo que me llevaba el “Tata” Cadegiani y Rugero Maluf, cuando volvíamos, parábamos en “Mandrake” a comer unas pizzas… Era una época hermosa, que coincidió con mi mejor momento futbolístico”.

   En ese mismo sentido amplía su respuesta expresando: “En la Liga Cordobesa jugué contra grandes tipos como “El Conejo” Tarantini, José Luis Cuciuffo que jugaba en Huracán,  Víctor Cépeda que jugaba de 10 en Peñarol, “El Loro” Javier Stampella, Roberto Corró, “El Ratón” Coch, que después jugó en Boca… Todo el Racing que después fue Subcampeón del Nacional del ’80, con Aramayo, Gasparini, Noriega, Ballejos, Amuchástegui y toda esa banda. Jugué en contra de ellos pero también los disfruté”.

   Sabe que siempre su excelsa calidad será recordada, al igual que sus reacciones temperamentales y un tanto desmedidas: “No sé… No sé por qué me calentaba tanto cuando jugaba… Por ahí, por un roce de juego, me pegaban y yo sabía que aunque pasara media hora, se la iba a devolver… Y así, se cansaron de echarme y amonestarme. No sé si no pude o no quise dominar mi temperamento. Yo era un tipo que iba fuerte, pero sin mala intención”.

   Después, como buen futbolista de Villa Allende, tuvo su paso por Cachorros, el equipo de la Villa con el que se consagró varias veces campeón en la UCFA: “Mi etapa en Cachorros fue muy linda porque no éramos un equipo de fútbol, éramos un grupo de amigos. Nos veíamos toda la semana, nos interesábamos por los problemas del otro y el sábado nos juntábamos a jugar a la pelota. Qué más podíamos pedir??? Encima, salíamos campeones… La hacíamos completa”.

   Como un jugador surgido del fútbol local puede expresarse sobre el presente futbolístico de la ciudad con autoridad: “Me parece que los clubes de acá de Villa Allende se fueron quedando en el tiempo… Hoy los chicos se van a un club de Córdoba porque acá no encuentran oportunidades. Quizás eso también pase porque no hay dirigentes con ideas nuevas, con más capacidad”.

  Con la nostalgia haciéndole brillar sus ojos, dice: “Tuve la suerte de jugar con los mejores de toda la historia de la Villa: “Talón” Sánchez, “El Zorro” Araya, “Tucho” Rodríguez, José Bustos, Enrique Pavoni, “Chancho” Caminos… Con el Chancho compartimos la zaga en Cachorros… ¡Qué jugador!!! Cómo saltaba, cómo jugaba!!! Qué calidad, por Dios!!! El único que me faltó fue el Beby Crembil!!!”.

   Demuestra la misma claridad que cuando jugaba al analizar el juego y decir: “Yo entiendo al fútbol como un juego en el que se deben simplificar las cosas. Yo me calentaba con un compañero cuando veía que se complicaban por intentar cosas que no sabían hacer. Yo hacía todo fácil porque es la forma de jugar bien, sin complicarse. Hay domingos que estoy viendo un partido y me canso… Y dejo de ver el partido y me pongo a ver una película… No entiendo cómo pueden jugar tan mal teniendo todas las facilidades que tienen. Hay pocos tipos que me gustan, Gustavo Bou, el “Cabezón” D’Alessandro y muy pocos más. Pasa también que influyen las presiones que tienen tanto los técnicos como los jugadores. Hoy hay mucho físico pero poco talento”.

  El último de sus recuerdos tiene que ver con el fútbol de entrecasa: “Los cruces en los Torneos Nocturnos del Sport, cuando yo jugaba para San Clemente y nos enfrentábamos con El Porvenir de Saldán o con el barrio de “Los Gallegos”, el Deportivo Español, eran tremendos… Unos partidos hermosos… En Saldán jugaban “Cali” Oliva, los Ariza, los Reydak, “Nacho” Arrieta… En “Los Gallegos”, estaban José Bustos, “Paty”, Jorge y “Pizza” Flores, “Nipón” Clavero, Marito Molina… En la semana todos comentaban cómo nos íbamos  a dar con “Tancacha”, pero después en la cancha los dos nos respetábamos mucho”.

   Con firmeza en cada una de sus palabras pero con una duda que será por siempre una incógnita, se despide diciendo: “Todo lo que hice en mi vida como futbolista lo disfruté al máximo. Siempre digo que yo nací 20 años antes, si no, hubiese hecho otra carrera y podría haber aprovechado mis condiciones de otra manera, quizás eso sea lo único que me queda como un interrogante”.

El último abajo, de izquierda a derecha, jugando para San Martín de los Andes, en el Primer Nocturno del Villa Allende Sport Club. Año 1978. Ese equipo salió Campeón jugando un fútbol brillante.

Con la legendaria camiseta blanca de General Paz Juniors jugando en la Liga Cordobesa, junto a Carlos Pilet, arquero de Las Palmas.

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