Desde primera línea de batalla contra la pandemia

Daniela Suarez (29) enfermera que vive en Villa Allende, explica cómo se asiste a los pacientes internados por COVID 19

Por Paco Robles
Entrevista a Daniela Suárez

Te das cuenta del primer síntoma, dolor de cabeza, luego dolor de garganta, pero crees que no es nada, así que pierdes el gusto y tienes una incomodidad respiratoria, crees que es ansiedad y luego viene la fiebre: 38.3°. A partir de ahora decides ir al médico, llegando al hospital, pronto en el triaje, te ponen una máscara, te ponen en observación, realizan exámenes, te hacen numerosas preguntas, tu falta de aire aumenta, ves profesionales trabajando, uno encamina el examen, otro prepara medicación, hasta que la falta de aire se pone insostenible, el monitor comienza a alarmar, sientes el corazón latir más rápido y escuchas una voz diciendo: prepara el material vamos a intubar, comienzas a sentir un sueño en el cual no puedes mantenerte despierto. A partir de ahí mi amigo ya te sedaron, ya no respondes por tí, estás ahora en manos de los profesionales de la salud, las imágenes de la tomografía no presentan ninguna mejora, mientras tanto… tu familia te acompaña desde lejos, sin dar un abrazo y decir un “Yo te amo” de cerca, mucho medicamento para mantenerte vivo, los profesionales empeñándose al máximo. Hasta que un día se tiene un gran movimiento de personas cerca de ti, pero estás en coma, varios ciclos de maniobras y medicaciones para ver el ritmo cardíaco y la presión arterial reestablecida, los profesionales hicieron todo lo posible, pero tú… Tú ya no estás ahí, y tu cuerpo comienza a perder el color de la vida, se ha ido el tiempo de conversar con la familia, no puedes abrazarlos, no puedes despedirte, solamente quedará el recuerdo, el recuerdo de todo lo que hiciste y viviste con tus familiares y amigos.”

Texto redactado por el equipo que evalúa el ingreso de pacientes en la Guardia Central del Sanatorio Allende

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